Increíble… Hombre muere por ver porno en su Smartphone mientras conducía

la última víctima fue un ciudadano estadounidense de 58 años.

¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando te enamoras?

El organismo enamorado libera sustancias químicas

¿Una tecnología que carga tu móvil en 15 minutos?

Esta tecnología funcionaría con los cables normales de los móviles Android.

Cámaras de doble lente se popularizarán en un año

El mayor avance en cámaras de smartphones de los últimos tiempos.

Crean una batería de hidrógeno para móviles que dura una semana

Este innovador sistema que genera energía combinando hidrógeno y oxígeno.

martes, 28 de junio de 2016

¿Es bueno el silencio para la mente?

Pues sí: la ausencia de ruidos y estímulos, en general, le pone las pilas a tu cerebro. Te decimos cómo.







El neurobiólogo estadounidense Leo Chalupa sostiene que necesitamos un día de completo silencio para lograr el funcionamiento óptimo del cerebro. Nuestra mente debería descansar del continuo bombardeo que sufre: si esta idea se generalizara, se podrían crear espacios para esa desconexión del tecnoestrés, beneficiosa para la mente.


Este científico es uno más entre los muchos apologistas del silencio, apoyados por numerosas investigaciones. Una de las más recientes indica que un tiempo sin estímulos auditivos relaja tanto como escuchar música tranquila. El cambio en variables cardiovasculares, cerebrales y respiratorias es similar. Además, el silencio recarga nuestro cerebro. El exceso de estímulos deja sin recursos a la corteza prefrontal, encargada del razonamiento. Sin silencio, solo podemos responder minuto a minuto: el pensamiento superior deja de existir y solo se reactiva en ausencia de estímulos.

De hecho, ese efecto regenerador podría ser físico. Un trabajo de la Universidad de Dresde (Alemania) mostraba hace poco que dos horas de silencio diario conducen al desarrollo de nuevas células en el hipocampo de los ratones que servían de sujetos experimentales.


¿Quiénes sufren pánico al pene?



Algunas personas experimentan ataques de pánico ante la visión de un pene. La baja autoestima es una de las causas de este trastorno sexual.



El temor irracional y exagerado al órgano sexual masculino tiene un nombre: falofobia. La persona que lo padece se siente muy incómoda no ya con la visión, sino a veces con la mera mención o la imagen de un pene. Como cualquier otra fobia, su origen no tiene por qué ser traumático. En contra de lo que se cree, la mayoría de estos miedos se desarrollan de forma paulatina. No existe casi nunca un episodio definitivo desencadenante. Más bien, se va introduciendo el temor a partir de un doble mecanismo. Primero, la persona se siente desasosegada ante la visión o mención del miembro viril. Después, va evitando las situaciones que la llevan a tener contacto con el falo (por ejemplo: inhibe por completo su vida sexual), y eso le hace ir adquiriendo cada vez más temor al pene.


En realidad, esta fobia es mucho más común de lo que creemos. Lo que ocurre es que se esconde por vergüenza o, en ocasiones, porque la persona afectada no es consciente de tenerla. Pero expertos como la psicóloga y sexóloga Helen Kaplan (1929-1995) calcularon en su día que un 1 % de mujeres la han padecido en algún momento. Muchas personas que creen tener falta de deseo sexual sufren falofobia. Existe un síndrome descrito en el sudeste de Asia que podríamos considerar una manifestación cultural de miedo fálico. Es el koro, un delirio que hace que los afectados crean que su miembro viril se está encogiendo y que acabarán muriendo por culpa de este retraimiento.

martes, 21 de junio de 2016

¿En qué lugar la gente se hace más selfis?


Según un estudio realizado por la web turística Attraction Tix a partir de las imágenes que se publican en las redes sociales, la torre Eiffel es el monumento que más aparece en los selfis.

Dicho estudio dio la primera posición a la torre de la capital parisina en base a los 10.700 mensajes contabilizados en los que aparecía a lo largo de 2015. En el mismo periodo, el segundo puesto fue para el Disney World de Orlando, protagonista de 9.870 selfis; y el tercero, para el rascacielos más alto del mundo, el Burj Khalifa de Dubái, con 8.860.

Fuera del podio se sitúa el Big Ben de Londres –8.780–, al que sigue, en quinto lugar, el Empire State Building, objeto de 8.430 autofotos. Tras el edificio neoyorquino, está la primera localización sobre suelo español: la Sagrada Familia de Barcelona –4.970–. En el séptimo puesto reaparece la capital francesa, con Eurodisney –4.740–.

La lista de las atracciones turísticas más selfiadas continúa con el Coliseo de Roma –4.670–, el Rockefeller Center de Nueva York –4.290– y el Puente de la Torre de Londres –3.820–. Más allá de este top ten, tenemos lugares como la Ópera de Sídney, el Vaticano, la Estatua de la Libertad de Nueva York o las ruinas de Chichén Itzá, en Yucatán (México). Y una curiosidad: el puesto 34 lo ocupa el Camp Nou, el estadio del FC Barcelona.


Menudo palo...


En un futuro próximo es probable que el número de autorretratos disminuya en algunas de las mayores atracciones turísticas, concretamente en aquellas que han prohibido o tienen previsto prohibir el uso del popular palo de selfis, ya que ese veto disuadirá a la gente de realizar algunas de las tomas. Es lo que ocurre ya en la Capilla Sixtina, el Museo Van Gogh de Ámsterdam y los parques de Disney.



Y, hablando de fotos, si aún no conoces Sightsmap, se trata de una herramienta muy curiosa de Google que te permite ver, a través de un mapa de calor, los lugares más retratados del mundo, según las fotos subidas por los usuarios de la mashup Panoramio. Las zonas que aparecen en negro son las menos fotografiadas, y aquellas en amarillo, las que más (entre ellas está España).